Ninguno de ellos merece la ingente inversión humana que desdeñan.
Vagos, estúpidos, maleducados.
Hemos detenido en nuestro orgullo científico la evolución.
Hemos detenido en nuestras familias la evolución.
Eugenesia.
Siempre vuelvo a ella.
Ninguno de ellos merece respirar el aire que yo respiro.
Vagos, estúpidos, maleducados.
Hemos detenido en nuestro desarrollo el control poblacional de la especie.
Hemos detenido en nuestra occidentalidad toda esperanza.
Eugenesia.
Siempre vuelve a mí.
jueves, 12 de mayo de 2016
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